Capítulo 4 “Circe”

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-¿Estás segura de que ya no quieres saber el significado de mi tatuaje?

-Eres una buena actriz. Me habías engañado hasta a mí -contestó Circe herida- Empezaba a pensar que no eras una mediocre como la mayoría. Pero me equivocaba.

-¿Una mala infancia?

-Déjalo, no voy a seguir hablando contigo. Me voy.

Y así lo hizo. Dejando a Valle con la palabra en la boca, y dirigiéndose hasta donde se encontraba Toni para inventarse una excusa poco trabajada sobre el motivo ficticio por el que debía irse en ese preciso momento.

-Circe, lo siento, quédate y te haré mucho más caso, prometido.-Le rogó Toni.-

-De verdad, me acaban de mandar un email del trabajo y debo ponerme de inmediato a trabajar en el nuevo caso.

-No me creo que siendo la becaria, por muy gran bufete de abogados que sea en el que trabajes, te pongan a trabajar a las once y media de un sábado. Circe, dime por qué te quieres ir, pero no me mientas.

-Toni, no me siento cómoda. Éste no es mi sitio. Te agradezco la invitación. Pero no lo soporto más. Ya te llamaré para que tomemos un café un día de estos.

Valle salió corriendo del baño. Parecía algo avergonzada y arrepentida. Se dirigió a donde se encontraban Circe y Toni, y puso su mano en el hombro desnudo de Circe. Su tacto era suave y cálido. Con una mirada tímida, Valle le dijo “Ven”. Y de esa forma Circe olvidó su enfado y la siguió hasta la terraza. No se podía resistir al arrepentimiento ajeno. Para ella era mucho mejor discutir con alguien a quien se le derramaba el ego por las orejas. Si presenciaba cierto arrepentimiento, su corazón se derretía.

Salieron del cálido y abrumador ambiente de la fiesta, para adentrarse en la fresca ciudad, observada desde las alturas. Sintieron cómo el oxígeno impregnaba de nuevo sus pulmones. La mente de Circe volvía a estar clara. La sensación de querer huir había desaparecido. Ahora Valle la miraba de frente, con una mirada aniñada, de esas que no vuelves a ver tras el colegio salvo que tengas hijos, sobrinos o ahijados. Se sentaron en un banco y observaron la iluminada ciudad en silencio.
-Para que comprendas mi tatuaje antes debo contarte una historia. Una historia que me contaba mi padre y que con los años mi mala memoria y mi activa creatividad ha ido deformando hasta lo que ahora vas a escuchar.

(Fuente de la imagen: http://blogs.20minutos.es/un-hogar-con-mucho-oficio/2015/06/26/7-ideas-y-un-ejemplo-para-decorar-tu-balcon-o-terraza/)

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