Capítulo 2 “Circe”

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-¿Vienes de parte del novio o de la novia? -dijo Valle mirando en dirección a Circe-

– ¿Perdona?

-Es una broma, tonta. Que si eres amiga de Ángela o de Toni.

-¿Tonta? -repitió Circe con incredulidad-

-Aaaah, que eres de esas personas que sólo hablan con preguntas de una palabra. Comprendo. Veamos… ¿Cómo te llamas?

Por un momento a Circe se le pasó por la cabeza inventarse un nombre y emitirlo con entonación ascendente tal y como había hecho en las dos contestaciones anteriores. Pero ella no era de ese tipo de personas. Ella era más de ignorar y evitar embarazosas situaciones. Y efectivamente, eso fue lo que hizo. Dejando a Valle sorprendida a la vez que molesta.

La noche se desarrolló tal y como Circe había previsto. En casi todo. Sus tareas más relevantes: escuchar largas conversaciones intrascendentes y evitar contacto visual con aquellas personas que pudieran estar interesadas en entablar conversación con ella. Como la chica de antes. “¿Qué demonios le pasará en la cabeza? Habla como una niña de 18 años venida a más”.

Pese a todo, Circe se sentía un poco culpable por haber sido tan cortante con ella. Durante toda la cena se dedicó a observar su aspecto y gestos, a analizar su forma de hablar y comportarse, así como la curiosa forma que tenía de abordar los típicos temas entre gente que no se encuentra en un ambiente cómodo y de confianza.

Tenía el pelo rojizo. No parecía teñido, pues poseía otras características de las personas bermejas. Piel clara, ojos azules, pecas… Llevaba un peinado que no le favorecía. Un medio flequillo que tapaba uno de sus ojos, separándolo, aún más de lo que ya lo tenía, del otro. Sin embargo, su mirada era penetrante. También risueña. Su nariz era alargada pero estrecha, no llamaba mucho la atención. Lo más bello de su rostro eran sus labios. No eran demasiado gruesos, estaban bien hidratados y escondían una brillante sonrisa que le encantaba prodigar.

Vestía de forma mucho menos elegante que las personas que tenía sentadas a su alrededor. De hecho, la camiseta que llevaba así como su collar parecían hechos a mano. Poseía un estilo un poco hippie que no casaba para nada con la estética de la fiesta ni con su aparente edad. Pantalones vaqueros cortos, collar de cuentas, cinta en la cabeza y, como toque final, unos zuecos marrones feísimos que parecían muy machacados por el uso y el tiempo. La primera impresión que Circe tuvo de ella fue: “Ésta parece de las típicas vagas”. Pero a lo largo de la cena se dio cuenta de que se equivocaba.

Había estudiado ciencias políticas y económicas. Sacándose un máster en gestión y otro en investigación. Parecía o una tía lista o con mucho dinero. Aunque viendo su camiseta y sus zuecos, seguramente fuera más probable lo primero.

No parecía usar maquillaje y tenía tatuado un extraño dibujo en el antebrazo izquierdo. Ese tatuaje llamó tremendamente la atención de Circe. No acababa de comprender qué intentaba mostrar. Tampoco parecía tener una función comunicativa clara, quizá sólo era algo simbólico.

Circe odiaba no comprender algo. Era una de sus manías. Claro que, después de su primer contacto, no se atrevía a preguntarle directamente y sin excusa que qué demonios representaba ese tatuaje. Pero no podía soportarlo. Necesitaba saberlo. Así que, en una de las veces que se levantó para ir al baño, la siguió. Esperó, mientras se lavaba las manos disimuladamente, a que saliera del baño. Y cuando por fin se colocó en el lavabo adyacente, Circe se decidió a preguntarle.

-Ese tatu…

-Hombre, si es la pequeña borde antisocial de antes. -interrumpió Valle con cierto retintín.-

-Eeem… sí, mira, siento mi comportamiento de antes. -contestó Circe desviando la mirada.-

-Y… -dijo Valle con un gesto interrogativo, esperando a que Circe terminara su disculpa.-

-¿Y qué?

-¿Cómo que “y qué”? ¿Ni siquiera te vas a inventar un excusa falsa sobre lo mal que te ha ido el día o sobre lo capullo que es tu jefe? ¿No me vas a dar una explicación de por qué has sido tan antipática conmigo?

-No es mi estilo excusarme con mentiras. Soy así de borde con las personas que no son mis amigos. -dijo Circe dirigiéndose hacia la puerta.-

-Entonces, no tendrás muchos amigos.

-¿Perdona? -Circe se paró en seco.-

-Nada, que entonces no entiendo por qué vienes ahora de buenas si no te gusta conocer a gente nueva. -rectificó Valle un poco avergonzada por su contestación.-

-Mira, déjalo, ya no me importa el significado de tu tatuaje.

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