Agujeros del alma

ojos_suren20manvelyan_clofan_blog2021

Los vacíos existenciales del ser humano son variadísimos en formas, dimensiones y texturas.

Están los vacíos en forma de nube, profundos pero suaves, con cierto tono rojizo que la gente intenta rellenar con lo que ellos llaman “amor”. Buscando desconsoladamente a alguien que quiera compartir algo de su tiempo con ellos. No importa si son interesantes sus pensamientos, inquietudes o hobbies, el objetivo es arrancarles el máximo número de minutos posible para rellenar el alma de compañía vana e infructuosa.

También están los vacíos verdes y asperos, en forma de espinas que requieren clavarse contra el corazón de algún desalmado que te hirió en lo más profundo de tu ser. Venganza. Esa terrible necesidad de arremeter contra alguien. Ese horrible sentimiento que cuando, por fin, consigue su objetivo, nos deja aún más insatisfechos de lo que ya estábamos.

También podemos hablar de los vacíos amarillos. Satinados y amosaicados. Aquellos que sólo parecen rellenarse batiendo records, cayendo rendidos cada noche tras una dura jornada de trabajo o descubriendo y consiguiendo nuevos deseos cada poco tiempo. Deseos superficiales e intrascendentales. Una especie de falsa autosuperación que nos lleva a ser demasiado exigentes con nosotros mismos, unos adictos al trabajo o unos eternos insatisfechos.

Luego hay personas que intentan deshacerse de vacíos negros y aterciopelados mediante la ejecución, por parte de personas cercanas a ellos, de sus propios deseos. Ya sean hijos, parejas, hermanos o amigos, muchos son los que cargan sobre los hombros de sus seres queridos, deseos y anhelos propios.

Los vacíos naranjas suelen estar muy extendidos. Se muestran en la necesidad de quedar por encima de los demás. De dominarlos. De poseer el poder suficiente en tu pequeña (o gran) sociedad, como para saber o poder deducir todo sobre los que te rodean. Y no sólo eso, sino como para poder liderarlos y guiarlos. La necesidad de hacerte “el rey de tu corralillo”.

Por último, hablaré del extendido vacío morado en forma de purpurina que tiene infectada a una gran mayoría de jóvenes, y no tan jóvenes. Se manifiesta en la necesidad de salir todos los fines de semana con los limitados objetivos de trasnochar, emborracharse y/o ligar. Es uno de los vacíos con el que más dinero consigue el comercio. Es uno de los vacíos más autodestructivos a nivel económico, temporal, físico y psicológico. Siempre piensas que la próxima vez merecerá más la pena o que pese al cansancio y frustración, lo volverás a repetir. La publicidad contribuye en gran medida a ello. Nos hace creer que la noche nos reportará experiencias, cuando lo único que nos quieren meter en el coco es que gastemos cantidades surrealistas de dinero en alcohol, drogas y entradas a sitios donde “supuestamente” encontraremos gente que rellenará nuestro vacío existencial.

En mi opinión, el secreto de la felicidad está en cuatro actividades cotidianas al alcance de cualquier bolsillo: sexo, ejercicio, música y conversación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s