Mirando las estrellas

-¿Ocurre algo Hugo? Estás muy serio.

-No, no pasa nada… Sigue haciendo demasiado calor pese a ser de noche, ¿no?

-Está siendo un verano muy caluroso. Pero en cuanto empecemos con nuestras historias seguro que se nos olvida.

-¿Comienzas tú a leer el cielo? No estoy muy inspirado de momento.

-Muy bien. Recuerda lo más importante a la hora de leer las estrellas. Nunca perder el norte. ¿Preparado? -estas palabras arrancaron la primera sonrisa nocturna de Hugo-

-Preparado.

-Mira, ahí está la Osa Mayor. Muchos dicen que es un carro o un cazo. Pero en realidad no se dan cuenta de que es un hombre manco haciendo una pirueta. Meras y Dubhe, unos compañeros de su clase, se metían mucho con él por faltarle un brazo y siempre le decían que era imposible que pudiera estar a su altura en el Gymnasion. Ah, ¿que no te habías dado cuenta ya? Son estudiantes griegos. Estuvieron a punto de expulsarlo de la ciudad, pero la posición de poder de su padre facilitó que se le diera un trato de favor. Aún así ya sabes que los niños son muy crueles. Y más en una sociedad en la que el culto a la belleza y a la perfección física es uno de los pilares más importantes de la cultura. El caso es que Alioth, porque así se llama nuestro personaje, quería demostrarles a todos que nada es imposible. Creó un cinturón en el que escribió los dos nombres de sus fanfarrones “compañeros” para nunca olvidar el motivo de su lucha y, tras mucho esfuerzo y dedicación, lo consiguió. Consiguió hacer piruetas mejor que cualquiera que tuviera dos brazos. Y las estrellas estuvieron tan orgullosas de él, que decidieron tatuarse a sí mismas en el cielo representando ese momento para recordarnos todas las noches que no hay nada imposible.

-Sí hay algo imposible- susurró Hugo-

-¿Qué?

-Nada, sigue, sigue.

-Ahora es tu turno. Puedes seguir con la osa menor o con Arcturus, o incluso con Spica.

-Bien, veamos. Pido que el triángulo de verano me inspire para leer correctamente esta noche.

-Deja a Altair, Deneb y Vega tranquilas. No se deben mencionar hasta el final de la sesión de lectura del cielo. -contestó Sonia con mirada pícara y un poco enfurruñada-

-Muy bien, elijo Arcturus. Siguiendo con el tema de “nada es imposible”. Si te das cuenta es como un paracaidista. ¿Lo ves?

-Sí, suele ser la forma con la que siempre se le asocia. Con eso o con un helado de cucurucho. Sé más creativo, Hugo -dijo en broma Sonia-

-Sí, bueno, ya te he dicho que no es mi día. Pues bien, ese paracaidista militar se mandaba cartas diariamente con su amada. Ella siempre estaba muy preocupada. Sabía el peligro al que se atenía estando en esa guerra. Él siempre terminaba sus cartas con un “es posible que no vuelva pero por ti, hago lo imposible” ¿Y sabes qué? Que hay cosas que no se pueden controlar por muy soñador que seas o por mucho que te esfuerces en ello. Hay cosas imposibles de verdad por mucho que las desees. Él murió y así su amada maduró antes, aprendiendo que las guerras son absurdas y que sólo se llevan las vidas de los ingenuos como yo que aún creen que no hay nada imposible. -la expresión de Hugo se retorció-

-Hugo…

-¿Sabes qué Sonia? Que voy a pasar directamente al momento en el que les pregunto a Altair, Deneb y Vega sobre mi futuro. Bien, Altair, el águila, la fuerza, ¿tú crees que si agarrara muy fuerte a Sonia de los brazos conseguiría de una vez que se quedara a mi lado para siempre?; lo mismo te pregunto a ti Deneb, el cisne, ¿tú crees que si canto su belleza allá por donde vaya, proclamando que vivo para observarla y que su reflejo es el agua que necesito para vivir, querrá compartir su vida por fin conmigo?; ¿y tú qué dices, Vega, la lira? Tú que representas el talento y la creatividad, ¿crees que siguiendo con estas noches y días de leer el cielo, que siguiendo con esta sarta de historias que creo sólo para que ella sonría, por fin se dará cuenta de que me ama y de que si me pierde su vida empeoraría? ¿O pensáis que es inútil que siga con la esperanza de hacerle ver que soy lo mejor para ella? ¿Pensáis que es imposible que ella llegue a amarme algún día tanto como la amo yo ahora?

-Hugo…

-Calla, no digas nada. Lo siento pero no puedo seguir así. No sabes lo doloroso que va a ser para mí dejarte marchar. Pero me estás absorbiendo el alma. No puedo más que pensar en ti y en cómo hacerte feliz. Ya no vivo para mí. Todo lo que hago es por ti. Y si tú no quieres seguir el camino agarrando mi mano. Tendré que buscar a otra persona que sí que quiera. -dijo Hugo levantándose violentamente. Las piernas le temblaban y los ojos le brillaban.-

-Espera, por favor. Sé que no tengo el derecho de pedirte nada pero espera unos minutos a escuchar lo que el triángulo del verano tiene que contestar a tus preguntas.

-Sonia mejor no…

-Shhhh… Es el turno de Altair. -Sonia agravó la voz- Hugo, el amor es como un pequeño pajarito, no lo puedes aplastar con tus manos ni dejar demasiado holgado, podría o morir aplastado o escapar. Si quieres demostrarle que merece la pena agarrar tu mano para andar el camino de la vida cógela firme pero suavemente.

-Si fuera tan fácil.

-Shhh… Ilústranos Deneb. -esta vez suavizó la voz. Era tan frágil que podría haberse roto en cualquier momento- Hugo, está tan acostumbrada a que los hombres digan lo que quiere escuchar que nada de lo que me has dicho funcionaría. Pensaría que le mientes como tantos otros antes. Ella busca la aceptación de su belleza interna. Intenta descubrir lo que la hace única para ti y házselo saber. No todo tienes por qué hacerlo tú siempre. A ella seguro que también le gusta llevar los remos de la relación y demostrarte lo genial que puede llegar a ser.

-Sonia, no me hagas esto.

-He dicho que te calles… Tu turno Vega. -esta vez no cambió la voz- Hugo, ella tiene miedo de perderte. Está temblando ahora mismo porque no puede concebir su vida ya sin ti. Pero no tenéis muchas probabilidades de que esto salga bien. Es casi imposible. Chocaríais constantemente y os iríais destruyendo poco a poco en cada discusión. Lo más probable es que al final tuvierais que dejarlo por consenso. Sois demasiado diferentes. Ese es su miedo. Abrir completamente su corazón sólo para destrozarlo.

-Ahora quiero hablar con Sonia. Si me dices que no quieres intentarlo me iré para siempre. No volverás a saber de mí o por lo menos eso intentaré con todas mis fuerzas. Pero si me dices que quieres quedarte, si me dices que no hay nada imposible. Pondré toda esa energía en que esto funcione. Porque merece la pena. Porque tú te mereces el mejor hombre que yo pueda llegar a ser.

-Creo que nunca te he dicho cuál es el sueño de mi vida. -dijo ella sin mirarle a los ojos-

-Creo que no.

-Demostrar a todos los que quiero que no existe nada imposible.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s