Mirando las nubes

-Y en aquellas, ¿qué ves? -preguntó Sonia intrigada, exprimiendo la creatividad de Hugo al máximo-

-¿En aquellas? Ummm… ¿No lo ves? Está clarísimo -dijo el joven con una amplia sonrisa antes de callarse por completo-

-Emmm, quizá pueda ser… sí, ya lo veo claro yo también. Es un ludópata arruinado en las Vegas. Sí, ahí está el cartel en el que pone: WELCOME TO FABULOUS “LAS VEGAS” NEVADA. Esta noche ha decidido suicidarse. Mira, ahí tiene su Glock 26 . Pero parece que está esperando que algo pase y se lo impida.

-Pero ¿qué dices Sonia? Eso no es lo que las nubes nos están queriendo mostrar. Escucha. Ese ludópata del que tú hablas, en realidad es el famoso ronin llamado Miyamoto Musashi. El cartel de la Vegas en realidad es su obra “El libro de los cinco anillos”. Se encuentra en la batalla de Sekigahara. Luchando entre las filas del bando perdedor. Pese a todo ha sobrevivido gracias a su inseparable compañera, su katana. Han sido tres días en los que Musashi ha perdido a 70.000 compañeros. Pero ahora se acerca lo peor. El bando vencedor está persiguiendo y masacrando a los supervivientes. Así que está pensando cuál será su plan de huída. ¿Lo ves ahora? -Sonia agitó la cabeza afirmativamente-

-Y, en aquellas de allá ¿qué nos muestran las nubes? -Hugo volvió a sonreír ante la insistencia de su amiga-

-En aquellas de allá veo a un chico alto, delgado, de cabello caro, vaya, parecido a mí. Que está cenando en un lujoso restaurante. ¿Lo ves?

-Sí, está sentado en una pequeña mesa redonda. En un jardín. Iluminado por pequeñas lucecillas esparcidas por la escena. Parece que espera. ¿A quién espera?

-La espera a ELLA. ¿Ves? Acaba de aparecer en escena. Lleva un precioso vestido color chocolate a juego con sus ojos. Rubia, de cabellos ondulados. Pelo corto, piernas largas. ¿La ves?

-Sí…

-Él va a pedirle por cuarta, quinta o decimosexta vez que salga con él. Que no quiere conformarse con que sean sólo amigos. Y ella… Ella le acaba de decir que sí. Creo que nunca había visto en la cara de nadie tanta felicidad. Está radiante. Siente que puede conseguir cualquier cosa al lado de su preciosa compañera. ¿Lo ves?

-Hugo… si estás intentando volverme a pedir que salgamos juntos. Quizá debamos de dejar de vernos. Me rompería el corazón, pero no quiero verte sufrir. Ya sabes que lo nuestro no funcionaría. Y que prefiero mil veces seguir como estamos que intentarlo y perderte para siempre.

-Sonia, mira que eres egocéntrica. El hecho de que ella se parezca a ti, yo me parezca a él, y la situación sea parecida a la nuestra, no significa que sea la realidad. Es lo que las nubes nos están mostrando. Ya sabes que la imaginación es libre. Y a ti te encanta que me invente mundos para ti a través de los lienzos que se pintan en el cielo. -Hugo sonrío agriamente-

-Bueno, si es así… En aquellas de la derecha, ¿qué ves Hugo? ¿qué fabulosos mundos nos muestran aquellas? -siguió preguntando Sonia obviando completamente lo sucedido-

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