¿Qué son los recuerdos? II

Rosa

-Ángela, sólo quería decirte que, desde el día en que te conocí, nunca he dejado de quererte.

-Julián… y pensar que todo se podría haber ido al traste cuando me dijiste que ibas a rechazar el trabajo que te habían propuesto en el extranjero. Que te quedarías conmigo siguiéndome por donde mi sueño me arrastrara. ¿Te acuerdas?

-…

-Yo sí. Me sentía profundamente culpable. Yo no debía ser el motivo por el que tú renunciases a tus propios sueños. Sentía que nunca me podrías perdonar aquello y que al final iría pudriendo nuestra relación desde la raíz. Discutimos. Y pensé que ahí se acababa todo. Pero, ¡cómo me hiciste cambiar de opinión con tus grandes gestos románticos! Nunca olvidaré el día en el que te presentaste en la puerta de mi casa con aquella rosa y me dijiste que era horrible renunciar a tus sueños pero que aún peor era perderme a mí. Si no lo hubieras tenido tan claro, seguramente nuestra relación se hubiera acabado ahí para siempre.

-Pero Ángela, ¿qué dices? Sabes muy bien que ese día fui con la rosa para despedirme. Decirte que me habías hecho recapacitar. Que al final elegía mis sueños, y no a ti.

-¿Acaso no estábamos contándonos las mentiras que yo hubiera querido que ocurrieran?

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