Golpes literarios incompletos

LA MAGIA NUNCA SE EXTINGUIÓ

Si en las siguientes líneas esperabas encontrar el típico cuento de hadas, bosque encantado, duendes, polvos mágicos y deseos desbordantes de ilusión; no pierdas tu tiempo, deja de leer…

Sin embargo, si buscas la verdadera esencia de los cuentos de hadas, la magia, la esperanza y las ganas de luchar por lo que quieres creyendo en lo que no ves; ésta es tu historia. Una historia en un mundo oscuro, donde la violencia y la crueldad es el pan de cada día, donde el mayor logro de sus habitantes es llegar al amanecer de la jornada siguiente. Sin luz, sin ilusión, sin sonrisas.


-Tío, solo son las tres de la madrugada y ya estás así…

-Umm, no estoy dormido. Sólo un poco borracho.

En ese momento me percaté de lo pegajosa que era aquella mesa de burdel medio coja. Se escuchaba a una cantante de fondo, entre los claroscuros creados por esos viejos focos; nuestra mesa miraba hacía el escenario y detrás teníamos la barra. Conocía perfectamente esos ojos verdes camuflados tras una gruesa capa de rimel, no había duda: era Vanessa.

-Voy a ir a hablar con ella, le voy a decir algo así como: Si la música pudiera encontrar el amor, se enamoraría de ti. ¿Qué te parece?

-Umm, no estoy muy seguro de que eso la vaya a conquistar. Verás, Vanessa no es como las demás.

-Pero ¿la conoces?

-Umm, sí. Pero ya es agua pasada, no te preocupes…

Vanessa poco a poco, se iba acercando a nosotros; con su hipnotizante voz y sus largas piernas. No recordaba que le quedaran tan bien esas medias de rejilla… Mi amigo se levantó y le dio una servilleta con su número escrito. No sabía el ridículo que estaba haciendo. Ella no se inmutó, y siguió calentando a los pocos perros viejos que todavía quedábamos en ese antro.

Tras su show se acercó y me dirigió unas pocas palabras:

-Hace demasiado que no te veía. Pensé que habrías rehecho tu vida o algo parecido.

-Umm, ya sabes que lo mío es ir vagando de un sitio para otro…

-A mi no me decías lo mismo cuando jurabas que me sacarías de esta vida

-Umm, tú siempre has perjudicado a mi cordura

-Nunca cambiarás… Me encantaría seguir conversando contigo, pero ya sabes que no

creo en la amistad después del amor.

-Lo tuyo hacía mí nunca fue amor

-O eso es lo que tú te crees… Si me disculpas, creo que he quedado con el amigo que te acompañaba.

Me quedé paralizado en la barra, observando como ese corto vestido rojo se iba agarrado de mi compañero de copas. No sabes el dolor que esa mujer puede llegar a causar. Espero que no te cuelgues Fran…

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