Golpes histórico-literarios

Hace un año, más o menos, me dieron una charla en la universidad que jamás olvidaré. Básicamente el profesor comenzó con esta frase:

“El amor, tal y como lo concebimos hoy en día, no existe. Fue un invento de Petrarca y de los trovadores”

Todos nos quedamos ojipláticos al reflexionar sobre esta cuestión, tan obvia e ignorada a la vez. Para que te hagas una idea del contenido del resto de la clase te dejo este fragmento de Mario Vargas Llosa en su La Tía Julia y el escribidor:

“Yo le expliqué que el amor no existía, que era una invención de un italiano llamado Petrarca y de los trovadores provenzales. Que eso que las gentes creían un cristalino manar de la emoción, una pura efusión del sentimiento era el deseo instintivo de los gatos en celo disimulado detrás de las palabras bellas y los mitos de la literatura. No creía en nada de eso, pero quería hacerme el interesante”

A poco que se investigue sobre el concepto del amor romántico en la historia de la humanidad se llega fácilmente a esa idea. Muestro un breve resumen:

En el antiguo Egipto se separaba el concepto de matrimonio, que consistía en un contrato redactado en pie de igualdad por ambas partes de los hábitos sexuales (esta mentalidad veremos que tiende a ser una constante en todo el mundo antiguo hasta bien entrada la edad moderna). En la antigua Grecia la mujer carecía de derechos políticos. Su vida se orientaba a su función primordial, la de tener hijos, preferentemente varones. En la antigua Roma, en lo que al matrimonio y el establecimiento de un núcleo familiar se refiere, la mecánica era similar. La boda era concertada, generalmente un poco más tarde que los griegos, alrededor de los 18 años, por el jefe del clan familiar que entregaba una dote a la muchacha. El matrimonio tenía como objetivo perpetuar el linaje, y en las clases altas, forjar alianzas políticas y sociales. En ese aspecto, el amar a la esposa era algo que estaba fuera de lugar, nadie se lo tomaba en serio. Por otra parte, como uno se puede imaginar, la proliferación de esclavos domésticos tuvo un efecto multiplicador en las posibilidades de tener encuentros sexuales al alcance de los ciudadanos romanos, sobre todo los acomodados. Las mujeres casadas podían recibir visitas libremente, siempre y cuando mantuvieran una serie de códigos morales y sociales determinados, se dice que algunas mujeres romanas acomodadas pagaban cantidades desorbitadas por pasar la noche con un gladiador o con un atleta musculoso.

Un poco más adelante, en la Edad Media, la consideración de la mujer sigue sin cambiar demasiado; también se ve como una especie de posesión imprescindible para fundar una familia, por lo que los matrimonios siguen la línea patriarcal que ya hemos visto en la Antigüedad. En esta época también aparece la idea del amor cortés que consiste en una relación de vasallaje, fundamentada en las relaciones de un gobierno feudal, en la que el enamorado se comporta con total sumisión ante la dama que es siempre distante, admirable y de belleza idealizada. En general, el amor cortés es secreto y solo se da entre los miembros de la nobleza; es, en la mayoría de los casos, adúltero.

En Europa, a finales del siglo XVIII e inicios del XIX a primera vista persiste el modelo tradicional de familia con su división de roles; la mujer como una especie de menor de edad histérica incapaz de controlar sus emociones, dedicada únicamente a procrear y criar hijos. Oficialmente, por tanto, el sexo se ciñe al ámbito del matrimonio. El romanticismo, representó un movimiento ideológico durante la primera mitad del siglo XIX que ubicó en primer lugar las fuerzas irracionales, las intuiciones, los ensueños, los instintos y la pasión amorosa. En los años veinte del siglo XX comienza la Revolución Sexual de Occidente, pero no fue hasta los sesenta que se cristalizaron cambios reales, trayendo consigo una redefinición de los valores asignados a hombres y mujeres en las relaciones de pareja, los roles a desempeñar por ambos en estos espacios, la elección de la pareja por el enamoramiento y no por consideraciones económicas, etc.

Se hipotetiza que el desarrollo económico y social de un entorno permite a la persona valorar más los aspectos subjetivos que los prácticos, motivo por el cual este desarrollo reforzará la importancia del amor pasional como criterio y requisito para elegir pareja íntima y formar una familia (mientras que las situaciones de carencia se pondrían sobre la mesa necesidades de tipo práctico y, por tanto, otros criterios de elección). En términos generales, los resultados de diferentes estudios confirman que efectivamente en los países menos desarrollados, de relaciones sociales desiguales y jerarquizadas predomina el estilo amoroso pragmático y de compañeros, mientras que en los países occidentalizados más desarrollados e individualistas, con relaciones sociales más igualitarias aumenta la importancia del amor como requisito para la formación de la pareja.

El amor como institución social ha evolucionado a lo largo de la historia. Originalmente amor y sexo no se asociaban al matrimonio, es con la Revolución Francesa y el reconocimiento del sujeto como dueño de sus elecciones, que surge el concepto del amor romántico y su amalgama con la pasión y la sexualidad. El amor romántico llega junto con los cambios de fines del siglo XVIII para unir lo que antes se encontraba totalmente separado. Y a lo largo de las últimas décadas en la cultura occidental esta relación se ha ido estrechando cada vez más, llegando a considerar que el amor romántico es la razón fundamental para mantener relaciones matrimoniales y que “estar enamorado/a” es la base fundamental para formar una pareja y para permanecer en ella, de modo que el amor romántico se hace popular y el matrimonio aparece como elección personal.

Por todo lo anterior pienso que el amor petrarquista o amor cortés es un concepto importantísimo que se debería enseñar, mediante su relación con el concepto del amor actual, en los institutos, para que los chavales entendieran mejor de dónde viene ese concepto de amor que tan arraigado tenemos y que aparece en casi todas las películas, novelas, canciones o primaveras actuales.

Entonces, ¿qué es el amor?, ¿es sexo?, ¿es amistad?, ¿es una conexión especial?, ¿es un invento de la sociedad?

¿Se equivocaba Berlioz al proclamar a diestro y siniestro que estaba locamente enamorado de aquella preciosidad de cantante soprano a la que iba a ver a todas sus actuaciones? ¿Lo que sentía Berlioz y muchos otros era tan solo el deseo animal e instintivo de mantener relaciones sexuales?

¿El amor es solo química?, ¿es conveniencia?, ¿son recuerdos y momentos compartidos?, ¿nos estamos equivocando intentando llegar a una concepción del amor utópica e inalcanzable?

No tengo ni idea… ya si eso algún día me dais alguno de vosotros la respuesta, yo de momento en mi línea, solo planteando preguntas y más preguntas.

Fuentes: http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.com.es/2010/10/el-amor-romantico-traves-de-la-historia.html

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