Golpes de ficción

Alguien situado tras un cristal imaginario, sólo se hubiera percatado de la imagen evidente:

Un chico tumbado boca arriba, encima de un césped recién cortado; un simple día de verano, a las diez u once de la mañana, junto a su inseparable cámara de fotos. Sonriente, tranquilo y sin preocupaciones. A su lado una chica, observando sus movimientos y cómo dispara para captar pequeños pedazos de esa realidad mágica de la que él siempre habla.

Alguien incapaz de escuchar sus palabras, pudiendo ver los sentimientos que en sus interiores se fraguaban, sólo hubiera entendido que:

Poseen una relación muy especial. Demasiado especial como para poder definirla. Desde un punto de vista objetivo, están jugando y llegará un momento en el que se acabarán quemando, destruyendo el uno al otro.

Ella sabe que nunca olvidará a este personaje, ahora tumbado frente a ella. Él sabe que ella es una de esas personas a las que jamás se permitiría perder. Y que por eso mismo no se atreve a que suceda nada más, porque siente que por mucho que le pueda llegar a querer, a veces las relaciones no pueden basarse sólo en el amor; por muy contradictorio que pueda llegar a sonar.

Ella piensa que podría quedarse en ese estado durante toda la eternidad, sin preocupaciones. Simplemente disfrutando del instante, de la persona, de los rayos del sol y de la brisa que les hace olvidar el bochorno típico de agosto.

Sin embargo, alguien capaz de escuchar sus palabras comprendería estas ideas e imágenes:

1-¿Qué pasa?

2-Nada…
1-En serio, ¿Qué pasa?

2-Sólo estaba pensando en el encuadre de la niñita jugando.
1-¿De verdad? ¿Simplemente eso?

2-No se… ¿Cuándo te echarás novio?

1-Ya sabes que no es tan fácil, quiero que salga bien y para ello, no sirve cualquiera.
2-Nosotros acabaríamos sin soportarnos, somos demasiado… demasiado…

1-¿Demasiado qué? ¿Diferentes? Ni por asomo ¿Parecidos? No tanto como pueden llegar a ver los demás, y eso tú lo sabes de sobra.

2-No soportaría perderte

1-Por eso quieres que me eche novio; para evitar la encrucijada, para no tener que enfrentarte al miedo y para no volver a apostarte toda tu ilusión a una carta. Porque temes volver a perderlo todo.

2- Puede ser.

1-Yo no te tenía por un cobarde…

2-Después de pegarte la ostia, no se denomina cobarde sino previsor. Prefiero que te des cuenta de que otro será mejor y de que yo solo valgo para el papel que ahora desempeño; lo prefiero antes que perderlo todo otra vez, para que te…, mejor dicho: nos cercioremos de ello.

Pero sólo el individuo capaz de comprender las tres perspectivas, entenderá realmente la importancia de la situación.

 

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